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Se encuentra en: el crisotilo / panorama general / Del asbesto al crisotilo Los modernos productos de amianto son diametralmente diferentes de los antiguos. Actualmente se utiliza sólo un tipo muy particular de amianto: el crisotilo. La industria pone en el mercado únicamente los productos que se consideran inocuos para el público, en especial los materiales de construcción con cemento-crisotilo, los frenos, las juntas y algunos plásticos. Todos estos productos son densos y no friables, y la fibra de crisotilo se encuentra encapsulada dentro de una matriz de cemento o de resina. En los antiguos productos, sobre todo en los aislantes, se utilizaban numerosos tipos de fibras de amianto, incluyendo la crocidolita y la amosita (anfíboles), para fabricar materiales con frecuencia friables, que pueden desmenuzarse ejerciéndole una simple presión con los dedos. Crisotilo: Uso controlado = seguridad Por otra parte, esta constatación fue explicada recientemente por la Comisión Ejecutiva de Seguridad Sanitaria (HSE) de Gran Bretaña, que llegó a la conclusión siguiente: "la aparición de un cáncer de pulmón asociado al crisotilo, como la amiantosis, es una cuestión de umbral." Además, la HSE confirmó que muy pocos casos de mesotelioma se atribuyen al crisotilo, a pesar de los altos niveles a los que se vieron expuestos miles de trabajadores en el pasado. Actualmente se sabe que la tecnología de hoy día permite mantener un nivel de polvo (de 500 a 1 000 f/l), debajo del cual el riesgo, si existe, es tan bajo que no se puede descubrir. Esto se denomina un umbral práctico. Cemento-crisotilo: un producto seguro y de calidad La excelente relación entre costo y rendimiento y la durabilidad constituyen las principales cualidades de estos materiales. Su fabricación requiere la importación de una escasa cantidad de fibras y, por lo general, se dispone localmente del resto de las materias primas. Además, la tecnología de fabricación requiere poca inversión y consume menos energía que los productos con los que compite. Según los grupos de expertos reunidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), los productos de cemento-crisotilo no constituyen un riesgo significativo para la salud pública o el medio ambiente. Además, los trabajadores de esta industria, sea en el sector de la fabricación, instalación o remoción de materiales, no se exponen a ningún riesgo detectable, cuando se aplican medidas eficaces de prevención de riesgos y de control de la calidad del aire. ¿Por qué la controversia? Verdadero problema: un producto viejo, mal controlado El drama de todas las enfermedades del amianto es el tiempo que transcurre antes de que aparezcan los primeros síntomas: entre 20 à y 40 años (período de latencia). Teniendo en cuenta los malos métodos laborales que se utilizaron antiguamente, el uso masivo de anfíboles hasta la década del 70 y el período de latencia, no debe sorprendernos el número de casos de enfermedades relacionadas con el amianto que se declaran en la actualidad. Los instaladores de materiales aislantes en los astilleros navales y la construcción fueron los más afectados, ya que estuvieron expuestos a niveles de polvo de 100 a 200 veces más elevados que los permitidos por las normas actuales. Será necesario esperar todavía muchos años antes de recoger los frutos de las reglamentaciones que imponen el control estricto en las fábricas y los efectos de la proscripción de los anfíboles y los productos friables con amianto adoptada en la década del 70. Edificios aislados con amianto: ¿amenaza para la salud pública? Sin embargo, todos recomendaron la implantación de programas de gestión de los locales aislados con amianto, que deban incluir inspecciones y medidas correctivas, cuando fuera necesario. Además, todos los trabajadores de mantenimiento deben poder utilizar equipos de seguridad adecuados y beneficiarse con programas de información y formación, que les permitan reducir al mínimo su exposición mientras trabajan en obras que requieren el manejo del amianto friable. La remoción debe seguir viéndose como una medida excepcional, durante las renovaciones importantes u obras de demolición. Eliminación del amianto = peligro Ahora bien, la remoción requiere que se tomen precauciones, lo que vuelve la operación muy costosa, y exige la participación de contratistas especializados que, por lo general, no abundan. La eliminación sistemática de los materiales aislantes que contienen amianto aumenta considerablemente la probabilidad de que las medidas de control no se apliquen en forma adecuada y constituyan una fuente de riesgos, no sólo para los obreros sino también para los ocupantes. Además, la remoción puede crear un nuevo peligro. En efecto, los productos de sustitución contienen fibras naturales o sintéticas que también pueden ser peligrosas. Ahora bien, contrariamente a lo que ocurre con el crisotilo, la mayoría de los países no ha reglamentado adecuadamente el uso de estas fibras. Uso controlado Para ver también...
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