2. Crisotilo y salud
2.1 Riesgos de exposiciones prolongadas y a niveles elevados
Durante muchos años era posible encontrar concentraciones de polvo de hasta 200 fibras/centímetro cúbico en ciertos sectores de la industria del amianto, particularmente en aquéllos que utilizaban el amianto friable (pulverizado). En muchos lugares de trabajo, las nubes de polvo eran tan densas que los obreros tenían dificultad en verse mutuamente, aun a una corta distancia. Desafortunadamente, estas concentraciones produjeron enfermedades relacionadas con el amianto, especialmente entre los trabajadores de los astilleros y de la construcción.
Se han identificado tres tipos de enfermedades respiratorias relacionadas con la exposición al amianto: la amiantosis, lesiones cicatrizales del tejido pulmonar que pueden impedir la respiración normal; el cáncer pulmonar, un tumor invasivo o maligno en el pulmón; y el mesotelioma, una forma rara de tumor maligno que se desarrolla en el revestimiento torácico o de las cavidades abdominales. El período de latencia asociado con estas enfermedades puede ser de 10 a 40 años a partir de la primera exposición. El riesgo de cáncer pulmonar es significativamente mayor entre los trabajadores del amianto que fuman tabaco. En 1977, la Agencia Internacional sobre la Investigación del Cáncer categorizó todos los tipos de fibras de amianto con la clase 1, es decir carcinógenos humanos conocidos.
2.2 Los riesgos sanitarios se asocian con la inhalación y no con la ingestión
Durante años, numerosos experimentos y estudios epidemiológicos realizados con animales trataron de determinar si el amianto ingerido en altas concentraciones crea un peligro para la salud. La mayoría de estos estudios descubrió que no existía ningún exceso de cáncer, a pesar de que las dosis fueron hasta 100.000 veces más altas que los niveles descubiertos en el agua potable altamente contaminada. De manera similar, varios estudios epidemiológicos a largo plazo concluyeron que no hay una evidencia fehaciente de que el amianto en el agua potable tenga efecto adverso para el ser humano, aun en condiciones de altos niveles de exposición. Por lo tanto, existe un consenso científico general, que incluye hasta los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que reconoce que el amianto crisotilo ingerido no presenta un riesgo detectable de cáncer.
2.3 Los riesgos sanitarios son ocupacionales y no ambientales
El amianto crisotilo es un mineral que se da naturalmente y que ha estado presente en el aire y en el agua del planeta mucho antes de que se extrajera y se utilizara comercialmente. Como promedio, diariamente los humanos inhalan miles e ingieren millones de fibras de amianto, sin ningún efecto perjudicial. Los riesgos sanitarios potenciales asociados con el amianto crisotilo son ocupacionales y no ambientales. En consecuencia, la OMS concluyó que la población en general no corre un riesgo detectable cuando se expone a los niveles bajos de amianto que se encuentran típicamente en el medio ambiente general (por ejemplo, 0,0001 a 0,001 fibras/mililitro).